lunes, 12 de octubre de 2015

Huérfanos de papá

Freddy ternero deja un legado de historia y se fue a dirigir en lo más alto del cielo. El técnico que inmortalizó el ¡Sí se puede!, ahora descansa en paz.

Jueves. Siete de la noche. Año 2003. Seis días antes de Navidad. Freddy Ternero se encontraba en el banquillo del estadio Universidad Nacional San Agustín, Arequipa. Los primeros veinte minutos de aquel partido se le ve dando muchas indicaciones y gritos a sus jugadores. La UNSA está a punto de ser o convertirse en un escenario que guardará uno de los anales más importantes del fútbol peruano. Por un lado un equipo humilde, provinciano, primerizo y desconocido. Por otro lado, el más grande de Argentina, millonario, capitalino y acostumbrado a disputar -y ganarlas-  finales de todo tipo. Era una lucha entre David y Goliat. Entre Cienciano y River Plate. Entre  peruanos y  argentinos. Un partido que socialmente involucraba a todos. Era el momento de sentirse superiores. Saber que el fútbol peruano aún tiene esperanza. Era el momento de poder voltear la tabla y ser los primeros de Sudamérica.

Un equipo que no llevaba la placa del favoritismo, que tal vez fue ninguneado por grandes como U. Católica de Chile, Santos de Brasil o Atlético Nacional de Colombia. Supo convertir esa debilidad en su fortaleza más grande. Cienciano le da vuelta a ese concepto de que el perdedor no tiene gloria. Eso lo entendió muy bien Freddy, técnico y artífice de ese campeonato, quién tuvo la fórmula de poder llevar a un equipo peruano a lo más alto de Sudamérica. Freddy sumó esfuerzo y resto conformismo. Fue un padre motivador para muchos. Se ganó el grado de maestro y reconocimiento del Perú entero.
Juvenal Silva -presidente del Cienciano en aquella época- era un hombre de una edad entre los 50 y 65 años, con un acento muy provinciano, un hombre que no usaba sombrero, a pesar de la decadencia  que tenía de cabello, empresario y visionario. Tuvo la decisión            –suerte o destino- de juntar a un plantel experimentado y a Freddy Ternero. Eran los protagonistas principales de una novela que se comenzaba a escribir. Tomó el manejo del equipo a principios del 2003 con jugadores muy veterano: Carty, Maldonado, Ibañez, Portilla, Bazalar, entre otros. El primer día que estuvo en camerino con sus dirigidos expresó: "Muchachos, reconozco aquí a muchos de Ustedes. Yo no tengo nada que enseñarles". Por lo contrario quería saber que estaban comprometidos con él, el Cusco y con ellos mismos.
Sabía que el futbolista peruano venía de fábrica, con una técnica y un desplazamiento magnífico. Si bien es cierto la historia dentro del deporte peruano no es la de un país ganador, sí gozaba con un estilo que muchos envidiaban, hasta los mismos brasileños. Freedy trabajo mucho el aspecto psicológico de los jugadores. Pudo hacerles entender que ¡Sí se puede! Más adelante esa frase quedará inmortalizada y como lema de cada peruano emprendedor, luchador, trabajador y sobre todo vencedor.

Día y días previos a la final

La ciudad blanca de Arequipa fue el centro de operaciones para todos los periodistas que llegaban de todas partes del mundo. Se registra que la semana previa a la final se movió más de dos millones de dólares y es que la fiebre futbolera invadió a los ‘characatos’ y extranjeros. Guillermo Oshiro fue el enviado especial del diario El Comercio para cubrir aquella final y se alojaba en el mismo hotel donde estaban los jugadores. “Fueron los mismos dueños del hotel quienes enviaron un correo a la redacción para decirnos que había habitaciones disponibles, pero que por supuesto el costo sería mayor”, cuenta Guillermo. Todo sea por estar en el lugar de la noticia.

-¿Cómo viviste o sentiste esos días previos a la final? - Le pregunté.

- Esos días previos en Arequipa nunca en mi vida había sentido que un equipo haya unido a todo un país. El caso de Cienciano, era el equipo chico al que todos querían.
- Y que todos se identificaban…
- Claro. Y te aseguro que veías a gente que no era del Cienciano, todos con camisetas rojas. Fue una experiencia bonita cubrir esa final.

Por otro lado Ternero se encontraba fastidiado porque de ser un equipo donde las cámaras no lo seguían. La calma que había tenido en todo el torneo se había acabado. El hotel era un mar de periodistas, aficionados, hinchas y turistas. Para Ternero les habían quitado la paz, no podían vivir tranquilos. Muchas veces se cruzaban con periodistas que querían hablar día y noche con sus jugadores. La molestia del entrenador era válida. La estrategia de mantener el perfil bajo se había acabado. Es por eso que él no quería hospedarse en un hotel del centro, sino en un hotel alejado de la ciudad. Por temas extradeportivos la dirigencia no pudo cumplir ese pedido. Era imposible en esta instancia del campeonato mantenerse desapercibido. En ese momento Cienciano el supuesto ‘patito feo’ sobrevivió a los cinco meses de campeonato para convertirse en el digno finalista de la Copa Sudamericana.

Se cuenta mucho que esos días previos a la segunda final Ternero hizo caminar a sus jugadores sobre brasas calientes. No había duda que Freddy era un técnico que le gustaba motivar a sus jugadores y usaba diferentes métodos. La verdad de esa historia es que el único que caminó sobre las brasas fue el técnico. Por obvias razones los jugadores no pudieron hacerlo para evitar alguna lesión. Básicamente la idea de las charlas con sus jugadores era encontrar las diferencias entre ellos mismo, saber que le incomodaba a uno o al otro. Así podían solucionar los problemas internos y dejaban de ser un equipo para convertirse en una familia.
Si Freddy desde el primer día de entrenamiento hubiera dicho que él iba a llegar a la final e iba tentar ganarla. Tal vez, todos hubieran creído que estaba loco. Él en esa época era un hombre con mucha fe, sabía lo que podía rendir, optimista, calmado y mesurado. Logró llenar el estadio de la UNSA, con una capacidad para 45000 espectadores. Era la función estelar que nadie quería perdérsela. Ni Cristal en 1997 pudo unir tanto a un país, por diferencias con sus ‘compadres’ Alianza Lima y Universitario de Deportes. Ese día todo era rojo y blanco, tal vez, imaginando que jugaba la ‘bicolor’.
River Plate llegaba al aeropuerto de Arequipa  -¿Por qué no al Cusco?- .Los argentinos días antes se habían quejado ante la Conmebol, ente que rige el fútbol sudamericano, para que el partido no se jugase en Cusco por la extremas condiciones de la altura. Se libraron de llegar a Machu Picchu, pero no contaron que el Misti los esperaba. Cienciano ya había jugado en el Estadio Vila Belmerio de Brasil, en el Atanasio Girardort de Colombia y venía de visitar el Monumental de River, sin haber perdido ningún partido. Era en vano amilanar al equipo que había formado Ternero. Los ‘millonarios’ llegaban con estrellas como Gonzales, Gallardo, Maximiliano López, Salaz, Coudet, Javier Macherano (hoy jugador clave del Barcelona), entre otros. Era un plantel de primera. Las pifiadas se las llevaba el técnico Pelegrini, un hombre con experiencia, sereno, de ojos verdes jade y cabellera como la nieve, un hombre frío, tan frío como el abrazo que te puede dar una suegra. Las pifias no eran porque era el técnico de River Plate, sino porque era chileno.
El día había llegado, lo que al principio fue una ilusión se había vuelto en una realidad. Más de 30 millones de peruanos estaban listos para ver a un equipo incaico, a un equipo que  recuerda raíces de cada peruano, los antepasados, que se hizo querer por su juego. Salió de la normalidad, de la convencionalidad, distinto y sobre todo humilde. Y por aquello quedará en la historia del balompié peruano.
“El estadio estaba repleto, los asientos designados para los periodistas estaban llenos, era imposible sacar a los hinchas, tuve que ver todo el partido parado”, dice Oshiro. Se jugaban los primeros 20 minutos Y Ternero daba muchas indicaciones, mientras que Pelegrini se le notaba calmado. El equipo argentino había tomado posición del campo, creaba más peligro. Dentro de lo lógico era la favorita. No se imaginaba a ninguna casa de apuestas ofrecer más por el equipo provinciano. Los espectadores estaban intranquilos, nerviosos, temerosos de que les arrebaten algo que creen que ya es suyo. Mientras tanto los que veían el partido por la cadena Fox Sport tenían que aguantar los comentarios de Fernando Niembro quejándose del campo, elogiando a cada rato a Gallardo y hacía saber que River jugaba mucho mejor que Cienciano. Está final no se la quitaba nadie. Lo imposible se iba a volver posible…

Minuto 77


Con un hombre menos, un partido que se ha había puesto ida y vuelta, Pelegrini ya no estaba tan calmado como los primeros veinte minutos, se movía del asiento a la zona técnica y cuando todos esperaban una definición por penales. Carlos Lugo, paraguayo y capitán del equipo, ejecuta un tiro libre cerca al área rival. La barrera de los argentinos se imponía entre él y el gol. Una barrera que impedía que el fútbol peruano renazca, una barrera que por mucho tiempo estuvo firme y que por fin un equipo peruano pudo romperla. Se abrió una pequeña brecha entre Coudet y el ‘Maxi’ López. El balón entro sutilmente por ahí, y pudo acogerse dulcemente entre las redes del arco del equipo rival.
El estadio colapso de alegría. Era un monólogo de la palabra ¡Gol...! Fue el orgasmo más placentero de todo aquel que ama el fútbol y a su país. El llanto que todo hombre sueña con tener por primera vez. El estadio parecía un manicomio en ese momento, todos estaban locos: saltaban, se besaban, gritaban, agitaban las banderas rojas y blancas, también la bandera del Cusco, hablaban solos, rezaban, subían y bajaban las gradas, gritaban en quechua y pedían que esto se acabe. Una locura que también la sufría cada peruano en su casa. “Después del gol de Lugo yo quería que esto se termine, no podíamos ser tan salados y ver que siempre nos pasa lo mismo, que nos meten gol al último minuto. Por lo menos una vez en la vida uno quería sentir que no es débil, sino que es el fuerte” narra Guillermo Oshiro.  

Freddy Ternero se contagió de la euforia del momento y lo celebró como solo se puede celebrar un gol, corriendo a todos lados y abrazando a toda persona que se le cruzaba. Luego del escándalo tenía que venir la calma. Y la serenidad volvió a Ternero. Que comenzó a gritar a sus jugadores: “Aún falta por jugar diez minutos”. Se lo veía tomando una botella de agua al borde de la zona técnica mirando atento a lo que podía pasar. Dentro de su pensamiento estaba utilizar sus dos cambios restantes.

Restaban menos de diez minutos para lo que había comenzado como un sueño, se haga realidad. Aún falta sufrir, la expulsión de García -un jugador con una zurda privilegiada- complicaba todo. Ya no eran diez jugadores, sino nueve contra once argentinos hambrientos de gol. Jugadores que vinieron con un ego tan grande como el Titanic. Y que estaban dispuestos a no hundirse. Mientras Freddy discutía con el cuarto árbitro de que se estaba cometiendo un abuso.
El estadio comenzó a corear el ¡Sí se puede! Una frase creada por Freddy y predicada por todos. River Plate seguía intentando, se jugaba en la media cancha de Cienciano. Cada pelotazo contra el arco era un sufrimiento y un golpe al alma. Las pulsaciones del corazón aumentaron. Cuando  pensaban que ya todo había acabado, el cuarto árbitro levanta el tablero indicando cuatro minutos más. El árbitro no era consciente de todas las muertes de infarto que pudo causar en la UNSA y en todo el Perú. Al mismo tiempo que el cuarto árbitro levantaba el tablero. Carlos Lugo y Alessandro Morán agitaban los brazos de arriba abajo, pidiendo que dejen su estado de shock y sigan alentando.
El árbitro Carlos Simón dio el pitazo final y el “¡Si sé puede!” se convirtió en el ¡Sí se pudo carajo! El Cienciano era Campeón de la Copa Sudamericana y lo podía gritar con orgullo. Los jugadores, aquellos veteranos que fueron despedidos de sus clubes o que nadie los quería en la capital. Ahora, estaban abrazados entre ellos, otros de rodillas y con las manos en la cara para tapar esas lágrimas de alegría. Otros también de rodillas besaban el campo. Freddy se abrazaba con su comando técnico. El hombre que con su fe derribó montañas, ‘millonarios’ y ‘santos’. Por otro lado, el llanto de Morán conmovía a todos.
“Yo soñé hace años que quería ser el primer técnico en entregar un título internacional a mí país” dijo Freddy cuando acabó el partido en Arequipa. Ya en el 2004 gana la Recopa Sudamericana venciendo al monumental Boca Junior, primo hermano de River. Eso lo cataloga como el técnico más exitoso de todos los tiempos.
Ahora se encuentra durmiendo y ya no piensa levantarse, dejo este mundo hace pocos días, el 19 de septiembre del presente año. Dejó un legado que muchos querrán  alcanzar, pero pocos podrán lograr. No pudo derrotar al tan temido cáncer. Freddy supo hacer gritar a todo un país, pero también supo enmudecerlo. A sus 53 años pudo gozar y hacer gozar al Perú. Su muerte deja un vacío imborrable y el fútbol se viste de negro.
Alessandro Morán, El ‘Davids’ peruano, uno de once guerreros que también alcanzó la cima. Aún no entiende como su maestro y padre se ha ido sin avisar para poder jugar la última ‘pichanga’ pendiente. Alessandro ahora trabaja dirigiendo menores, queriendo forjar nuevos campeones, en el club AFE Cosmos Internacional de Surquillo.

-       ¿Qué recuerdos te deja Freddy?- le pregunté.

-       Los mejores, definitivamente los mejores. Lo conocí desde muy joven desde que estuve en Universitario
-       ¿Cómo fue Freddy como técnico?
-       Una gran persona, un gran amigo y un gran padre.


La muerte parte en dos la vida del que no la parte. Y eso. Es algo que sienten sus familiares y amigos más cercanos. Para todos sus jugadores era un padre, para su hijo es un maestro al cual quiere seguirle sus pasos. EL grito del “Sí se puede” se sigue gritando afuera de la VIDENA, donde es velado el cuerpo del único técnico en ganar dos torneos internacionales. Se marchó un genial director, pero dejó la más maravillosa de todas sus obras. Sí, el cáncer lo mató, pero fueron sus logros, lo que lo convierten en inmortal. Cada peruano te lo agradece Freddy.  El Cienciano y tú, siempre serán los papás. 

sábado, 12 de septiembre de 2015

El Guardián de Asia


Alejado y silencioso, como si se tratará de un pueblo abandonado o una película del viejo oeste -versión moderna- donde solo faltara ver un matojo, esa especie de bola rodante hecha de ramificaciones o paja, aparecerse en medio del tan popular Boulevard de Asia. 

Es claro que casi nadie pretende viajar hasta el kilómetro 97.5 de la panamericana sur en una época que no sea verano, donde tal vez no se pueda disfrutar de la playa, los ceviches acompañados de alguna bebida muy helada, hacer compras, ir a las discotecas y las diferentes atracciones que ofrece Asia. Sin embargo para Emilio esas cosas pasan a segundo plano. Él debe cuidar el ingreso y salida de cada persona al Boulevard sin importar que sea septiembre y la cantidad de personas sea mínima. Solo pueden entrar aquellas personas que vayan a El Piloto  -único restaurante que funciona- y al Kartodromo, después todas las tiendas están cerradas envueltas con cinta para que se puedan conservar, me dice Emilio.
Emilio se para firme en la entrada, parece un soldado protegiendo su fortaleza, el corte militar que tiene lo ayuda a parecerse. Usa una camisa blanca de manga larga con el logo para la empresa que trabaja, un pantalón negro con zapatos del mismo color. Una estatura adecuada como para mirar a cualquier gringo de 1.80 cm sin tener que alzar la mirada al cielo. No permite entrar a ninguna persona que no use uno de esos dos servicios que están disponibles, es por eso que mantiene una mirada firme que impone autoridad, especialmente a los transeúntes que aprovechando la casualidad de pasar por ahí quieren entrar. La negación tiene un sentido, cualquier cosa que suceda: algo roto, pintado o escándalo, es solo exclusivamente culpa de Emilio. Sin embargo me cuenta  que a veces solo con mirar la llegada de una camioneta o  auto de marcas como: Audi, Porsche, M.Benz o un Ferrari solo atina a abrir la tranquera y trata de hacer una mueca de cortesía o saludo. “Muchas personas solo vienen a comer hasta aquí, aunque no lo creas ese restaurante se llena, es como si yo me fuera hasta esos lugares ‘pitucos’ por lima solo para comer, están locos” me dijo. Y no pude evitar la risa. Al menos ese día sí habían aproximadamente unos veinte carros participando cual costo más. Para Emilio trabajar de seguridad ahí, es tranquilo. En los dos meses que lleva laborando no ha tenido problema con nadie del status social ni con los de la A ni con los de la B o C. Su hora de salida es al mismo tiempo en que Dios ordena que se apague la luz, un poco antes del anochecer. Luego va a su casa que, no está muy lejos, apenas a 20 minutos del Boulevard. En el distrito de Mala en el kilómetro 86 de la panamericana sur lo espera su esposa y su única hija de siete años. ¿Cuántos años tienes? -me preguntó Emilio. Tengo 21 años -le respondí sin encontrar el sentido de la pregunta. Yo tengo 26 años y trabajo desde que nació mi hija –me dice Emilio, entonces es ahí donde veo la expresión de su rostro como si quisiera decir esa frase: “metí la pata y la cagué” o incluso sentir que me envidiaba porque mientras él trabajaba, yo había venido hasta Asia solo para encontrar una historia. Viajar aproximadamente tres horas, todo como parte de una tarea estudiantil y ¿por qué no? Haciendo un poco de tour por todo el sur chico. En verdad Emilio no entendía que clase de tarea era está donde te mandan a un lugar donde te puedes perder, o que debes hablar con extraños para encontrar una historia, tampoco sabía: ¿Por qué Asia? Un lugar que por la época del año no es muy concurrida. En su momento compartía las mismas ideas que él. Quería encontrar una brújula y ver como la aguja apuntaba al norte, como siempre lo hace. Luego mientras escribo estas líneas entiendo el propósito del viaje, y, solo de repente, Emilio aún sigue con la duda.
Emilio, probablemente, tenía todas las ganas de conversar conmigo, era la única persona que estaba con él, no había otro seguridad más que Emilio parado en la puerta del Boulevard, era la mansión que cuidaba y disponía quien y quien no podía ingresar. Al menos yo, ya estaba adentro.


 -¿Cómo consíguete  este trabajo?- le pregunté.
 - Busqué por internet y una empresa de seguridad, OPALO Perú, estaba buscando agentes de seguridad para el Boulevard de Asia y uno de los requisitos principales era que debía vivir por Cañete, Mala o lugares cercas a Asia.
  - ¿Y no te aburres?
  - Sí, a veces, pero por no hay de otras.
  - ¿Pagan bien siendo seguridad del Boulevard de Asia?
  - Lo suficiente para llevar el pan a mi casa.

Al final ¿Sabemos la importancia de ser un seguridad? Es uno de los trabajos más antiguos. La palabra "vigilante" proviene de los primeros centinelas establecidos en la Antigua Roma bajo el nombre de “Vigiles” durante el gobierno del emperador César Augusto y quienes con el tiempo se convirtieron en la Guardia Pretoriana. Sus funciones eran la de servir como un cuerpo élite para la seguridad del César y otras veces protegían los coliseos o propiedades del Cesar. Seguramente Emilio no sabe la importancia e historia que cumple la labor que hace como vigilante. Por ahora solo espera seguir manteniendo ese trabajo. Ya en verano espera disfrutar y conocer en compañía de su familia más de fondo el famoso Boulevard de Asia o como popularmente la llaman en Lima: “eishaaa”.



martes, 16 de junio de 2015

‘Cafeteros’ de alta calidad

Colombia lleva la placa del favoritismo en Chile 2015. Para muchos la mejor Colombia de todos los tiempos.Sabemos que es odioso comparar, pero la evolución del fútbol colombiano es clara para todos.

Es cuarta en el ranking FIFA, superando a Brasil, Holanda, entre otros. Muchos la comparan con la selección colombiana de 1994, otros dicen que es mejor. La verdad es un equipo difícil de superar en todas sus líneas por la alta calidad de jugadores que tiene. Por otro lado, Colombia lleva seis victorias consecutivas desde su última derrota ante Brasil en el 2014, está racha no era obtenida desde el 2001, año en que la ‘tricolor’ ganó su primera Copa América.
James Rodríguez

Mejor gol y goleador del último Mundial, son referencias con las que llega. La madurez y  experiencia a su corta edad, lo han llevado a ser considerado un 'astro' del fútbol actualmente. Futbolísticamente tiene: velocidad, gran capacidad asociativa, visión de juego, y gol. Además de la simpatía con sus hinchas. El '10' del Real Madrid lleva doce goles con la selección mayor, demostrando eficacia y belleza en su juego. En Chile 2015, James y su 'orquesta' estarán con el coro de gol y baile.
El DT
José Pékerman
País: Argentina
Nacimiento: 03/09/1949 (66 años)
Experiencia: Selección argentina sub 20 y mayores, Chacarita Juniors, Colo Colo, Tigres de la UANL, Deportivo Toluca y actualmente selección colombiana.
Palmarés: 3 veces campeón mundial juvenil y 2 campeonatos sudamericanos sub 20, ambos con argentina.
En 1979, José Pékerman se ganaba la vida manejando un taxi por las calles de Buenos Aires; 35 años después dirige al seleccionado de Colombia con jugadores de lujo, y se ha convertido en el hombre que le dio status y forma de trabajar al fútbol colombiano. Será la primera vez que dirige una Copa América, tras participar en dos mundiales: 2006(Argentina) y 2014(Colombia).

Voy por vos…

Argentina buscará curar la herida del Mundial 2014. Conseguir la Copa América se vuelve una responsabilidad.

La sub campeona del mundo llega a Chile 2015 sin dar tregua a ningún equipo. Tiene el record de nunca haber perdido en sus debuts de Copa américa, además de ser unas de las selecciones que más veces ha ganado ese título, junto a Uruguay. Argentina ya demostró que pese a la velocidad y presión de los adversarios, puede hacer un gran fútbol colectivo e individual, gracias a que cuenta con una gran constelación de estrellas. Tras 22 años sin títulos en mayores, los albicelestes van por la copa.

 Lionel Messi

“Mi sueño es conseguir un título con la selección Argentina”, declaró Messi. El mejor jugador del mundo será el principal intérprete dentro de la cancha. Su fantasía, dinamismo y su pacto con el balón hacen expresar lo más hermoso del fútbol. Sin duda ‘la pulga’ activa un aviso de alerta en cada partido contra sus rivales que, hasta ahora buscan descifrar como neutralizarlo. “La habilidad de Maradona más el sentido de gol de Pelé…”. Es una clara descripción de Jorge Barraza sobre Messi.

Gerardo Martino

País: Argentina
Nacimiento: 20/11/1962 (53 años)
Experiencia: F.C. Barcelona, Libertad, Cerro Porteño, Selección paraguaya, Selección Argentina.
Palmarés: cuatro títulos en Primera División de Paraguay, un título Primera División de Argentina, una Supercopa de España.

Tras su paso por el Barcelona, el técnico rosarino vuelve a su país para dirigir a la Argentina y cuenta con una selección de primer nivel, por lo que la responsabilidad es muy alta. El ‘Tata’ Martino ya sabe lo que es estar en una Copa América, con Paraguay fue finalista en el 2011. Maneja un estilo de juego innegociable, el 4-3-3. Un estilo que juega mucho por las bandas, busca aumentar la posesión de balón y ser letal en los contragolpes. La era Martino comienza.